En esta semana, tras su presencia en la inauguración de los Juegos Panamericanos Junior ASU 2025, el presidente fue consultado sobre los mensajes filtrados que salpicaba a su ministro de Inteligencia, Peña esquivó la pregunta respondiendo: “Deportes, papá, otro día vamos a hablar de eso”. Por Mario Larroza Santiago Peña se encuentra en la misma situación que aquel sepulturero de El Infierno Artificial, el cuento de Horacio Quiroga incluido en Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917): preso en un mundo que no existe. Eso no es todo. Lo simpático del paralelismo es que el personaje de Quiroga vive en un paraíso artificial provocado por las drogas, mientras que Santiago Peña vende —o fabrica— un paraíso que tampoco existe, de la mano de los promotores del narcotráfico y el crimen organizado en el país. A más de un siglo de aquella historia, el teatro de las alucinaciones sigue con todo, en disociación con la realidad: Santiago Peña recorre el mundo vendiendo el país como una tierra ...