Acceder a la salud pública en Paraguay es un desafío diario. El gasto es insuficiente y muchos recurren a rifas y polladas para costear tratamientos que el sistema no puede cubrir.
Por Laura Ruiz Díaz
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Termos, carteras y botellas son los métodos que utilizan los asegurados del IPS de Ciudad del Este para “marcar territorio” |
Quien ha consultado alguna vez en hospitales públicos sabe bien que es un proceso que inicia el día anterior, como mínimo. Sea para sacar una cita que llegará en algún futuro (cercano o no) o en el caso que den turnos en el día, hay que estar ahí temprano. Algunos seguramente piensan que eso implica ir para 6.00 o 7.00 de la mañana. Error. Temprano, en el lenguaje de la atención pública, es a partir de las 3.00 o 4.00.
En el Instituto de Previsión Social (IPS), institución a la que los aportantes destinan el 9 % de sus salarios, para hacerse un análisis de sangre es menester llegar antes de las 5.00, porque solo otorgan 150 turnos al día; no importa si fuiste derivado de un servicio de urgencias. Los turnos para imágenes demoran, como mínimo, alrededor de un mes.
Los certificados de reposo, quien ha consultado sabe bien, deben estar avalados por un diagnóstico y generalmente depende de los estudios que las y los trabajadores deben realizarse. Entonces, ¿qué pasa cuando nos enfermamos?
Paraguay, en concepto de gasto público, no alcanza el estándar mínimo de inversión recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (6 %) para asegurar cobertura universal. De hecho, según el Ministerio de Salud Pública (MSP), el proyecto de presupuesto para este año fue de 8.083 millones de guaraníes, menor a la cifra de 2023, que fue de 8.095 millones de guaraníes. Sin embargo, la ministra de Salud, María Teresa Barán, “subrayó la redistribución cuidadosa de estos recursos para abordar las necesidades más apremiantes”.
El informe denominado La deuda de la salud, de Amnistía Internacional (sí, una oenegé), recuenta numerosas historias sobre personas que tuvieron que enfrentar un problema de salud grave en nuestro país, que no son muy distintos a los retos que tienen los países de la región.
Amnistía Internacional reveló que en Paraguay la disponibilidad de recursos materiales e infraestructura, como camas hospitalarias, personal médico y de enfermería, es considerablemente baja en comparación con otros países de similar nivel de desarrollo, sus vecinos geográficos y el promedio de América Latina. Más del 70 % de la población no contaba con ningún seguro de salud, por lo que se atienden en el MSPyBS, mientras que el 19,6 % tenía seguro médico por parte del IPS y solo el 5,9%, privados.
¿Cómo se suplen esas falencias? Siguiendo la misma fuente, en Paraguay casi cuatro de cada G. 10 que se gastan en salud (38 %) proviene de las familias y es uno de los países con mayor gasto de bolsillo per cápita ajustado por paridad del poder de compra. Es decir, no solo este gasto representa una mayor proporción del monto total, sino que también es más caro pagar por este tipo de servicios en comparación con otros países. La alternativa, casi siempre, es la gestión comunitaria. Rifas, polladas, colectas y ventas de comida son el pan de cada día.
Esta mes, que los hospitales e instalaciones de la cartera sanitaria están teñidos de rosa por el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama y el 19 se conmemora el Día Internacional de Lucha contra el Cáncer de Mama, vale la pena recordar en qué invierte el país que celebra un grado de inversión que aún no sabemos para qué sirve.

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